Quiero ser amada y también olvidada,
Quiero vivir y quiero morir,
Quiero hablar con alguien y al mismo tiempo estar en silencio.
Por más que lo intenté, no hay nada que me apasione ahora mismo.
Tengo pequeñas obsesiónes que me mantienen viva y que cuando siento que las estoy perdiendo, algo dentro de mí se mueve, no como una metáfora, literalmente puedo sentir algo en mí interior moverse, revólverse, y creo que esa puede ser mi vida, mi alma, lo que sea que nos hace ser concientes de nosotros mismos... Y ese algo se mueve, porqué tiene miedo, miedo de que si pierdo estás pequeñas cosas, entonces realmente no habrá nada.
¿Quiero morir? No lo sé... Quizá sí, quizá si no tuviera una hija lo haría... Lo único que me detiene es recordar una noticia que dice que cuando alguien se suicida las personas a su alrededor tienen más probabilidades de hacerlo también y eso, solo eso, me detiene, porqué he luchado demasiado para romper el círculo como para dejar de herencia el suicidio... No, mi hija merece tenerme aquí... Medio viva, medio muerta... Pero ella no lo sabe, porqué nunca le he dejado ver, este vacío que llevo dentro, está soledad... Y espero que nunca lo sepa, que viva creyendo que yo soy feliz.
Y ahora que mis días pasan en esta tranquila apatía recuerdo, como flechas dolorosas, que alguna vez miré el cielo y pase horas imaginando mundos nuevos,
Qué alguna vez me senté a mirar la luz del sol filtrarse por las hojas verdes de un árbol,
Qué alguna vez miré la tierra y pase horas fascinada por la vida diminuta que albergaba...
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